Es necesario mejorar el modelo de innovación actual

Josep Lluís Falcó. Cofundador y CEO de GENESIS Biomed

  • En la década de los años 2000 se constató la necesidad de un cambio en el modelo de I+D+i.
  • En los últimos años, este cambio de paradigma se ha reforzado con los dos grandes pilares en I+D+i: la Innovación abierta y la Transferencia de tecnología.
  • Sin embargo, es necesario seguir contribuyendo a la mejora del modelo actual de innovación puesto que no es perfecto y hay numerosos retos todavía por abordar.

A partir del año 2000, pero muy especialmente a raíz de la crisis económica del año 2008, se observó que existían claramente una serie de retos que en ese momento la Industria Farmacéutica y de Tecnologías Sanitarias tenían que afrontar. En ese momento, el sector ya intuía que era necesario un cambio en el modelo de I+D+i tradicional que la industria había seguido hasta esa fecha. Esos retos, tales como el elevado coste del desarrollo de fármacos y productos sanitarios, los largos plazos necesarios para su aprobación y la dificultad de encontrar nuevas dianas farmacológicas pusieron de manifiesto la necesidad de un cambio de modelo.

Si tratamos de ejemplificar dicha situación tomando como referencia la Industria Farmacéutica, como ya seguramente conocerá el lector, a principios de la década de los 2000 la relación entre los nuevos fármacos aprobados por parte de la FDA y el coste total de desarrollo de los mismos por parte de la Industria era inversamente proporcional. El número de fármacos aprobados para su comercialización iba descendiendo debido fundamentalmente al modelo de I+D+i pero además a otros factores relevantes, tales como los requisitos regulatorios cada vez más exigentes que conducen a desarrollos más costosos, y a las barreras de acceso al mercado que actualmente han derivado en nuevos modelos de pago basados en valor, en donde en este artículo de opinión no abordaremos.

Esta situación promovió un obligado cambio de modelo en la innovación en la Industria Farmacéutica y de Tecnologías Sanitarias, iniciándose en la década del 2010 y evidenciándose en la década actual, y que consistía en pasar de un modelo in-house, donde toda la investigación desde la idea a su desarrollo y su llegada al mercado se realizaba de manera totalmente internalizada, debajo del paraguas de la organización, a un nuevo modelo de menor riesgo para la Industria y externalizando gran parte de las actividades, sobre todo las del inicio de la cadena de valor.

En la última década el desarrollo de nuevos fármacos, dispositivos médicos, productos de diagnóstico y en general proyectos biomédicos ha pasado a un modelo centrado en dos pilares:

  1. Open Innovation:

La idea central de la Open Innovation (OI) es que las empresas ya no pueden depender exclusivamente de su propia investigación y desarrollo interno para innovar, crear valor y llevar sus soluciones al mercado. En lugar de eso, las empresas pueden aprovechar las ideas y recursos de actores externos como clientes, proveedores, universidades, start-ups, y otras organizaciones para desarrollar nuevos productos y servicios, mejorar procesos y generar nuevas oportunidades de negocio. La Innovación Abierta (Open Innovation) término acuñado por el profesor Henry Chesbrough en el 2003 y se refiere, por tanto, a un cambio en la innovación impulsada anteriormente desde dentro e integrada verticalmente (“innovación cerrada”), a una comprensión más holística y abierta. La Open Innovation consiste en abrir las puertas de la empresa a nuevas fuentes de conocimiento, ideas y colaboración, y puede tener un impacto positivo en la competitividad y la rentabilidad de las empresas. De esta manera la empresa farmacéutica y medtech suma a su conocimiento el conocimiento de múltiples stakeholders del sector, actuando y transformando una suma teórica en un aumento exponencial de esos conocimientos que actúan como factor catalizador en el desarrollo de nuevos productos.

Al compartir conocimientos y recursos, las empresas pueden reducir la duplicación de esfuerzos, aumentar la eficiencia y acelerar el descubrimiento y desarrollo de nuevos fármacos.

2. La transferencia de tecnología

La Open Innovation, comentada anteriormente, se ha visto favorecida en las dos décadas anteriores por el crecimiento de las Unidades de Transferencia Tecnológica en las Universidades/Centros de Investigación o las Unidades de Apoyo a la Innovación de las Fundaciones de Investigación Biomédica adscritas a Hospitales, que buscan identificar ideas en desarrollo dentro de su entorno que sean susceptibles de ser transferidas a una nueva empresa de nueva creación (modelos spin-off y start-up) o que también puedan ser licenciadas al sector privado. Esto supone un antes y después en el campo de la innovación con el florecimiento de numerosas start-up/spin-off alrededor de estos ecosistemas públicos (y también privados) de investigación. Las empresas farmacéuticas y de tecnologías sanitarias, que buscan minimizar el riesgo tan alto que existe en las primeras etapas de desarrollo de un fármaco o producto para la salud, optan entonces por el scouting de nuevas ideas procedentes de estas spin-off/start-up para llevar a cabo la adquisición o bien del producto desarrollado o bien de la compañía. Esto lo consiguen gracias a contar con equipos humanos dedicados al desarrollo de negocio para el in-licensing.

Por lo tanto, el nuevo modelo de innovación de la empresa farmacéutica y biomédica en general, apoyado en el “Open Innovation” y en la “Transferencia de Tecnología” es un modelo más colaborativo, pero también basado en la identificación de oportunidades en un mundo globalizado donde la excelencia se puede encontrar en cualquier lugar del planeta.

No obstante, este nuevo modelo de innovación todavía tiene problemas que resolver y nuevos retos que afrontar, que podemos abordar en futuros artículos de opinión, como desde la dificultad en la negociación en los acuerdos de licencia o la coordinación entre entidades con culturas y procesos internos muy diferentes, hasta temas de propiedad intelectual, muy relevantes especialmente cuando la innovación surge de proyectos consorciados. Pero también tiene el potencial de transformar la forma en que se descubren y desarrollan los fármacos o los productos biomédicos en general, lo que conducirá a medicamentos y tecnologías más asequibles y accesibles para la sociedad y los sistemas sanitarios.

Deja una respuesta