Deep Tech, industria e innovación

José Manuel Leceta, Director General INNOVA IRV

El famoso residuo de Solow vino a sustanciar la parte del crecimiento económico que no puede explicarse por el aumento de los factores de producción tradicionales como el trabajo y el capital. Publicado en torno a la mitad del siglo pasado, esta ´medida de nuestra ignorancia´ vino a auspiciar el apoyo de los gobiernos a la ciencia y la tecnología. Con la disponibilidad generalizada y reducción de las barreras con las llamadas ´nuevas tecnologías´ (digitales), desde la electrónica a Internet pasando por el móvil, el paradigma evolucionó a la innovación y emprendimiento. Más recientemente, desde hace unos años se habla del ´deep tech´ como el motor de una nueva ola. Pero ¿se trata vino viejo en nuevas botellas?

Por una parte, es cierto que Deep Tech postula el papel de las start ups que se basan en descubrimientos científicos o avances tecnológicos significativos, con un impacto profundo y duradero, a menudo abordando problemas complejos o grandes desafíos globales, pero también del largo plazo y capital pacientes que requiere su desarrollo. Sin embargo, en esta nueva ola, a los bits se unen los átomos, es decir, la ´materialidad´ tanto de las inversiones en juego y por tanto de las barredas de entrada, como la orientación de ´productos´ tangibles que indican el agotamiento de la innovación software y los modelos de negocio.

Todo ello coincide con la preocupación de los Estados occidentales por las cadenas de suministro internacionales y, por ende, de su soberanía tecnológica y autonomía estratégica tras la pandemia y la inseguridad en las puertas del Viejo Continente. Asuntos todos ellos presentes ya en la agenda europea y también del Gobierno de España, cuyo Ministerio de Industria y Turismo ha propuesto actualizar la Ley de Industria de los años 90. Pero también de las CCAA como Andalucía, cuyo Consejero de Industria, Energía y Minas, reunía en julio a las principales asociaciones empresariales y think tanks del país (Real Instituto El Cano en particular) en la sede de la patronal de la industria digital Ametic, con su Presidente Pedro Mier y el Presidente de la Fundación Instituto Ricardo Valle de Innovación Ezequiel Navarro.

Lanzado por Swati Chaturvedi, CEO de Propel(X), una plataforma de inversión de EEUU, el Boston Consulting Group popularizó el término Deep Tech en su informe ´The Dawn of the Deep Tech Ecosystem´ en 2019 y una intensa serie de trabajos en alianza con el think tank francés Future Together. Dos años más tarde, BCG presentó un informe a la Comisión Europea en 2021 cuyo impacto resulta evidente en la ´nueva agenda europea de innovación´ presentada por la Comisaria búlgara Mariya Gabriel en 2022 y ratificada por el Consejo como guía para los próximos años. Curiosamente, Consejo Europeo de Innovación (EIC) lanzado voluntaristamente por su predecesor portugués, Carlos Moedas es hoy el fondo de inversión más importante de la Unión Europea en Deep Tech, dotado con 10 Billones en 2021-2027.

También en España el BBVA, El Cano en 2022 y, más recientemente, la Fundación Rafael del Pino en asociación con MIT se han hecho eco de esta tendencia internacional, editando guias y propuestas para promover la elaboración de una Estrategia española en Deep Tech. Sin embargo, sus promotores defienden que no hay tecnologías profundas, sino que se trata de una nueva aproximación, integrando ciencia avanzada, ingeniería y también el diseño.

Un caso interesante se encuentra en lo que ha venido en llamarse ´new space´. Gracias al flamante primer director de la Agencia Espacial Española, Juan Carlos Cortés leo el reciente informe del Senado francés sobre la reforma de la política espacial europea y la ESA, que cumplirá medio siglo el año próximo. Desde entonces, las barreras técnicas y los costes para poner en órbita un pequeño satélite se han desplomado. Asimismo, otros ámbitos que fueron patrimonio de los Gobiernos están abriendo a emprendedores en los servicios de lanzamiento. Es el caso de la NASA cuyo papel evoluciona en relación simbiótica con Space-X de Elon Musk. Pero también de PLD Space, la empresa nacida en Elche que ya ha puesto a punto su primer lanzador Miura 1 y lanzará desde la Guayana francesa el Miura 5.

Una aventura admirable con un presupuesto y un equipo compactos y alineados liderado por su Presidente Ezequiel Sánchez, emprendedor en serie. Pero también otros sectores que parecerían inabordables hasta hace bien poco como los reactores de fusión o el diseño de genes citados por BCG y Future Together. Todo ello precisa no solo capacidad ejecutiva sino inteligencia competitiva en grandes proyectos transformadores que vengan a hacer la diferencia compensando asimismo el menor tamaño de las empresas innovadoras españolas. Innova es un punto de encuentro abierto al futuro, para socios regionales, nacionales e internacionales, tanto públicos como privados. Estamos en el camino.

Tras el tsunami de convocatorias de subvenciones ligadas al Fondo de Recuperación, la flamante nueva Sociedad Estatal de Tecnologías y Telecomunicaciones (SETT) se propone, como el EIC no ya subvencionar, sino financiar y, eventualmente, también participar en el capital de las empresas. Queda pendiente la compra pública pues, como el economista Antonio Costa recordaba en el reciente 38º Encuentro Ametic de Santander, el sistema de EEUU es único por el acceso al sistema federal de compras que posibilita el programa SBIR / STTR y que la Secretaria General de Innovación (SGI) trabaja con el conjunto de Ministerios.  

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