Las innovaciones en el sector de la salud

Pere Condom, Area Anàlisi Estratègica de la Direcció General d’Indústria. Generalitat de Catalunya

Si acercamos la lupa al proceso por el cual se generan innovaciones en el sector de la salud, encontramos una dinámica interesante. Vemos que los médicos no solo curan y que los profesores no solo enseñan. Detectamos una constante y estrecha colaboración, con procesos de transferencia de tecnología, entre universidades, hospitales investigadores, startups y grandes corporaciones.

Veamos un ejemplo: el desarrollo de la vacuna “de“ AstraZeneca. De hecho, se basó en la investigación realizada en el Jenner Institute, asociado a la Universidad de Oxford. Allí, los investigadores Sara Gillbert y Adrian Hill generaron unos resultados que fueron patentados por Oxford. Y esa institución asignó los derechos a Vaccitech, una spinoff creada por los mismos investigadores, con el apoyo de la Universidad (Vaccitech se llama ahora Barinthus Biotherapeutics). Posteriormente, Oxford y Vaccitech concedieron licencias a AstraZeneca, y esta corporación otorgó sublicencias a otras farmacéuticas. Todas ellas se encargaron de fabricar y distribuir la vacuna.

Nuestra lupa debería focalizar en el accionariado de Vaccitech, en su composición. Veríamos que, en 2020, los investigadores fundadores contaban con un 5% cada uno y la Universidad, con un 6%. OSI era también socio de Vaccitech, con un 44%, un porcentaje que recibió a cambio de una gran inyección de capital. Oxford Sciences Innovation (OSI) se fundó en 2015. Es un fondo de inversión asociado a la Universidad que ha trabajado con 200 de los mejores científicos de Oxford y ha invertido en más de 100 empresas. Pero, concretemos quién participa en ese ente inversor: Entre otros, los fondos soberanos de Singapur y Omán; Google Ventures (el fondo corporativo de Google, que también aparecía directamente como socio de Vaccitech, en la que inyectó varios millones de dólares), la gran multinacional tecnológica china Tencent; Fosun Pharma, otra enorme corporación china, en este caso del sector farmacéutico…. Una gran mezcla, un entramado complejo. Pero esos son los esquemas que permiten solucionar los grandes retos a los que nos enfrentamos (lograr la vacuna, en este caso).

La investigación es cada vez más interdisciplinaria. El conocimiento avanza mediante la colaboración de un amplio conjunto de actores distintos. De hecho, lo mismo ocurrió con varias de las vacunas que nos defendieron frente a la pandemia. Investigadores de la Universidad de Tubinga fundaron Curevac en el año 2000. Hoy la empresa, que colabora con las grandes farmacéuticas, está ubicada en el TecnoPark de la ciudad, pero tiene también sedes en otros cinco lugares del mundo. Las de Moderna y de Biontech son otros ejemplos de vacunas, también basadas en ARN mensajero, creadas a partir de una estrecha conexión inicial entre universidades y hospitales. Son modelos de esa Ciencia Emprendedora y de esa constante colaboración con las corporaciones.

La Ciencia Emprendedora, que vive momentos de esplendor, se ha conformado a lo largo de décadas. Recordemos el caso de Genentech, surgida de las universidades de Stanford y de California en 1976. Los investigadores Stanley Cohen y Herbert Boyer inventaron unas “tijeras” biológicas para cortar y unir de nuevo pequeños segmentos de ADN. Su invento supuso una revolución: el inicio de la biotecnología y la modificación genética. Pero Boyer, dio un paso más y junto con un inversor, crearon Genentech, la primera empresa biotecnológica del mundo. Poco después la compañía desarrolló la insulina humana.

Genentech avanzó también el conocimiento sobre transferencia de tecnología. Cuando Cohen y Boyer notificaron su invención, Niels Reimers se acababa de incorporar a la oficina de patentes de la Universidad de Stanford. Rápidamente se dio cuenta de que en esa Universidad las patentes se pedían sin pensar en su valor comercial. Él propuso un nuevo enfoque, mucho más orientado al mercado. Se creó la Technology Licensing Office, que aún hoy se considera la mejor oficina de transferencia de tecnología del planeta.

Reimers y su nuevo enfoque fueron decisivos para que las universidades de Stanford y California licenciasen la invención a Genentech con carácter no exclusivo, algo poco usual. Pero esa condición permitió que muchas otras empresas aprovechasen la tecnología y la aplicasen a diversos campos y contextos. Ese invento generó 2.400 productos en casi 500 empresas. Un determinado enfoque en el proceso de transferencia de tecnología ayudó al rápido desarrollo de un nuevo sector tecnológico y económico. Y reportó grandes retornos económicos a las dos universidades.

Esa mezcla de transferencia de tecnología, investigadores que se convierten en emprendedores, spinoffs y corporaciones se ha extendido como el método para desarrollar innovaciones relevantes en el ámbito de la salud. Los muchos centenares de hospitales investigadores que hay en el mundo son conscientes de ese proceder. Hoy se pide que los médicos conviertan su I+D en aplicación práctica, a través de las patentes y la creación de empresas. Por ello, encontramos en los hospitales estructuras como oficinas de transferencia de tecnología, incubadoras o fondos de inversión. Por ejemplo, la Office of Technology Development del Sloan-Kettering Institute for Cancer Research. A lo largo de los años, ese hospital ha generado 12 medicamentos aprobados por la FDA. Entre ellos, por ejemplo, Neupogen y Neulasta, que licenció a Amgen. En lo que llevamos de 2024, esa unidad de desarrollo tecnológico del Sloan-Kettering Institute ha gestionado 78 notificaciones de invención y 80 solicitudes de patente. Otro ejemplo, en el mismo país, es Mount Sinai Innovation Partners, que se encarga de sacar fruto de la I+D del gran hospital neoyorquino. Pero no hace falta viajar a Estados Unidos para ver esa cultura. Esa manera de proceder se ha extendido por el planeta. Por supuesto, los grandes hospitales españoles la han interiorizado. Ya son centenares las innovaciones y las empresas que han surgido de su investigación. Esa actividad contribuye a nuestra salud, a nuestro bienestar.

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